Comenzar
una maestría a distancia era una empresa incierta, no imaginaba lo que iba a
encontrar o lo que iba a hacer, así que comencé con una única certeza, la de
emprender un nuevo paso en mi carrera profesional.
La
evaluación diagnóstica fue un reto difícil, que en un principio me asustó, pero
decidí realizar de la mejor manera; después de la retroalimentación supe que
había caído en generalidades, que se trataba de un texto expositivo, disperso y
que no había argumentación. Había percibido desde la entrega que no había
podido expresarme con claridad y me faltaba estructura. Después de esa
actividad, me di cuenta que me esperaba mucho trabajo por hacer. Aunque aún
sigo siendo muy expositiva, ya no estoy tan dispersa, soy más clara y estoy
entrenando mis habilidades para argumentar.
El
trabajo a distancia implicó todo un reto, primero porque me era difícil pensar
en socializar, no era algo que me llamara mucho la atención, con el tiempo, la
maestría me dejó a dos grandes compañeras, las que con su compromiso y
participación me motivaron a trabajar, y gracias a ellas logré comprender el
gran valor que que el trabajo colaborativo encierra. Hoy tengo el ánimo de
participar en conjunto con más compañeros, conocer otros modos de pensar y de
trabajar.
La
organización de las actividades primero fue un acto de reflexión, y aunque fue
difícil tratar de apegarse a los tiempos previstos, hubo momentos en los que la
programación me funcionó para ubicarme y recordarme el compromiso establecido,
no puedo decir que logré ser autogestiva, al final del semestre se complicó el
trabajo por cuestiones externas y lo pagué trabajando durante las noches y
madrugadas de varios días, realizando un trabajo que no me dejó satisfecha.
Tengo que mejorar y hacer más por seguir lo programado ese es un reto que debo
de cumplir para poder lograr la maestría.
Con
el modulo propedéutico logré mejorar mis actitudes de pensamiento crítico, al
menos hoy tengo la confianza de tratar de argumentar todo lo que puedo, aunque
ya haya cansado a mis compañeros de trabajo con ello, me ha abierto un panorama
de posibilidades, me ha mostrado que la tecnología tiene muchas aplicaciones,
que se puede usar el internet como fuente de información confiable, que
expresarse por medio de la escritura, aunque puede ser un poco complejo al
principio, se vuelve un placer entre más se practica.
Ahora
queda el reto de emprender la maestría, aunque ya caminé un pequeño tramo, veo
un camino luminoso y grato por caminar, sé que comencé con los pies apenas
preparados para ello, me encajé algunas piedras y tuve que sacudirlos varias
veces para después reemprender el camino, hoy tengo el calzado apropiado, y
deseo continuar el viaje, ya no pienso detenerme con las piedras que encuentre,
voy a llegar hasta el final.
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