
Mi planeación de actividades y el movimiento Slowfood
Plantear una agenda de actividades nos muestra en qué ocupamos nuestro tiempo. Cuando se emprende el estudio de una maestría las horas se llenan y la familia suele quedar relegada, las horas para el trabajo y para el estudio llenan la agenda, donde apenas queda tiempo para actividades sencillas como socializar.
Después de leer sobre el
movimiento slow comencé a reflexionar
sobre la necesidad de replantearme el tiempo que le dedico a mis actividades y
cuáles son mis prioridades, en cuanto al trabajo no puedo reducir
significativamente la carga horaria, pero puedo modificar mi actitud hacia la
misma, las clases que imparto se tratan mayormente de talleres, y me centraba
en la ejecución de actividades y el control de las mismas, ahora planteo
actividades que le permiten a mis alumnos experimentar las mismas temáticas
pero incrementé el aspecto lúdico de las mismas, permitiendo que comprendan y
experimenten las actividades con más holgura, lo que favorece el aprendizaje
según lo afirma el Movimiento Slow Mundial.
Poco a poco he tratado de relajar
el ritmo de las actividades, aunque es muy complicado, los compañeros de
trabajo, los amigos, los medios, se mantienen en un ritmo acelerado, que se
contagia fácilmente, el mantener en la mente la idea de darme tiempo para
disfrutar de las cosas me ha permitido obtener tiempo para lo que consideré más
complicado: el socializar.
Reconozco que apenas estoy
comenzando con esto y que el ritmo de mi vida es algo complejo de modificar,
pero estoy convencida de que debo de aplicar la filosofía de Carl Honoré, he
obtenido muy buenos resultados cada vez que la uso.
Referencias:
Entrevista
a Carl Honoré en El PeriódicoCarlo Petrini: "Buscamos la felicidad en el exceso y acabamos tirando la comida", recuperado el 24 de agosto de 2011 de: http://www.press.slowfood.it/press/ita/leggi.lasso?cod=3E6E345B02c901D85DgHY2EE7C52&ln=es
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