
Permiten
que el pensamiento pueda enfocarse, al tratar las cosas de manera separada, al
establecer una postura para analizar una situación podemos pensar de manera más
clara, utilizando un modo de pensamiento a la vez. También funciona para hacer
consciente el modo de pensamiento que se está aplicando a una situación y
cambiarlo de manera consciente.
El
enfocar el pensamiento lo potencializa, ayuda a disciplinar la razón, la hace
más eficaz.
Sombrero blanco: claridad,
hechos puros, números e información.
Sombrero rojo: emociones,
sentimientos, presentimientos e intuición.
Sombrero negro: juicio
negativo, razón por la que no resultará.
Sombrero amarillo: brillo, optimismo, positivo, constructivo, posibilidad.
Sombrero verde: creatividad, movimiento, fertilidad, productividad, provocación.
Sombrero azul: moderación, control, dirección, pensar en el pensamiento.
Referencia:
De
Bono, E. (2003). Seis sombreros para pensar. Argentina: Granica. pp.
198-207.
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